Instrumentos

La kalimba es un instrumento originario de África, y sus características la hacen muy melódica, de gran armonía y con una pureza de sonido que nos invita a recordar las cajas musicales infantiles, convirtiéndola en preferida de los niños de todas las edades. El espíritu de la kalimba es la alegría y la danza como chispa africana.

El shakuhashi es la flauta japonesa de viento, hecha de bambú que nos invita a soñar con el movimiento de los bosques de bambú milenarios movidos por el viento, tiene un sonido ancestral que nos convoca hacia el espíritu, la profundidad y la sabiduría propia de ese pueblo.

La sansula es una derivación moderna europea de la kalimba, con un sonido profundo y onírico, que la hace parte de molodías de ensoñación y meditación, con escalas melódicas originales para un viaje interior intenso.

Los Pines son afinadores de nuestra energía corporal asociada a sus centros conocidos como chakras, donde cada nota de Do a Si conecta con cada uno de ellos desde el primero hasta el séptimo. genera armonía profunda en todo nivel energético como limpieza de ambientes.

El tambor medicinal es el portal hacia nuestro latido interno, capaz de activar el biorritmo intenso de cada uno de nosotros. Hecho de madera de cedro y cuero de venado, fabricado por Hacedor de tambores ceremonial Adán Beltrán, lo convierten en un instrumento esencial en el camino de la sanación a través de la música, nivelando el latido, el ritmo y la memoria sonora ancestral de nuestras células.

La flauta doble nativa americana es una de las flautas más hermosas por su construcción como por su espíritu melódico, asociado a la profundidad del bosque, con su espíritu guía del pájaro carpintero en que su silbato hace honor con su forma externa, y con la docilidad de su sonoridad de gran dulzura. Al generar dos sonidos simultáneamente nos entrelaza los hemisferios cerebrales como nuestro lado femenino y masculino, con melodía hermosa y unísona, metáfora de nuestras relaciones.

Los cuencos tibetanos son instrumentos de meditación por excelencia. Conocidos por los occidentales desde el siglo pasado desde los templos tibetanos, invitan a la sonoridad constante y profunda de un sonido asociado al Om, invocación a la vibración universal de la Unidad total de los seres, es ideal para las aperturas y cierres de sesión y base de los cantos armónicos.